Al otro lado del mostrador
Gracias al “trabajo” en Santiago Criado, me doy cuenta de lo que les hacen sufrir los clientes a quienes estan atendiendo los clientes. Hay anecdotas divertidas y no tanto.
Algunas que todavia recuerdo, (mi memoria de pez en acción).
- Un cliente entendio que un aparato costaba 200€, pero eran casi 600, y tuvimos que armar las piezas y buscar los accesorios. Al final no se lo llevo y perdimos el tiempo.
- Un señor que ya tenia una chimenea hecha y queria meter una prefabricada dentro. Pero la logica me dice, que seria una antigua y queria reaprovecharla dado que el hueco es de un metro y sobra espacio metiendo una nueva. Se vende el “hogar” (donde se quema la madera) y la campana asi que ahora tendra que buscar albañil.
- Gente que se arrepiente de lo comprado y lo devuelve y/o lo cambia. Y si en esto intervienen varios se puede dar un lio que complique la contabilidad. Como que uno diga que se ha dado y otro diga que se ha devuelto la misma cantidad, de forma que no sabes quien se equivoca o que ha comprado al final.
- Gente que busca reponer lo roto y busca material que ya no se vende. Eso si es una “misión imposible“.
- Y los que no recuerdo…
Cuando los recuerde los pongo, hoy lo mas anecdotico es algun fallo en los precios que descuadran los presupuestos de algunos, fallo que le puede pasar a cualquiera. O algo que me pasa alguna vez, que falte algo o este mal algo. Dicen que con la practica se arreglara…










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